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Apertura de cerraduras con la llave dentro

Abrir una cerradura que tenga una llave dentro se podrá hacer en función del tipo de cerradura; y es que hay veces en las que la puerta de casa puede haberse cerrado con nosotros en un lado y con la llave puesta en el otro lado, lo que nos ha dejado aislados. A continuación veremos algunas pautas relacionadas con lo que comentamos.

Las ventajas de avisar a un cerrajero para esta apertura

La puerta, cerrada; nosotros, en un lado; la llave, en el otro lado. Aunque es una situación adversa, se trata del mal menor, ya que la cerradura estará en un modo sencillo, por lo que la factura del cerrajero será menos costosa; peor sería la situación si la llave tuviera dadas varias vueltas además.

Bastará con avisar a un cerrajero profesional para que se disponga a maniobrar rápidamente con la cerradura, la cual abrirá en apenas unos minutos. Para ahorrar, sería conveniente contrastar los precios de varios cerrajeros, analizar las diferencias y decantarse por el que más se ajuste a nuestro presupuesto (sin que deje de ofrecer un servicio profesional).

Pasos para la apertura de la cerradura con llave dentro

Aunque apostar por un cerrajero es la opción más recomendable, si el propio usuario desea prescindir de este servicio puede hacerlo. El propio inquilino podría abrir la puerta, siempre que la llave se encuentre en un modo simple y no con varias vueltas dadas (no valdrían de nada los pasos en este caso)

Lo primero será hacerse con una botella de refresco de un litro y medio aproximadamente, para cortarla y lograr una hoja (es vital proceder con cautela y delicadeza durante todo el proceso, para no dañar el marco). Una vez que tenemos la hoja de plástico de la botella lista, habría que meterla poco a poco a la altura del resbalón de la puerta. Cuando el plástico haya atravesado la puerta, se deberán completar una serie de movimientos hacia arriba y abajo, en forma de sierra. El plástico irá pasando por encima del resbalón, se empezará a mover de manera progresiva la puerta, hasta que logremos nuestro propósito.

Si esta maniobra no termina de funcionar, no está de más darle al plástico de la botella un baño de jabón y agua para que pueda resbalar mejor y la puerta se abra más fácil; aquí encontramos el problema de pedir agua y jabón a un vecino, para lo que hará falta vivir en un vecindario o edificio.

En resumen, la técnica no es nada sencilla, por lo que habrá que esmerarse y repetir quizá el proceso con el plástico varias veces y con paciencia. Si el método artesanal no funciona, siempre quedará el remedio de ceder y acabar llamando a un cerrajero profesional que nos saque de este problema tan común entre los inquilinos de pisos en apenas un ratito.

El funcionamiento de una cerradura

Conocer el funcionamiento de una cerradura es vital para saber la complejidad de su mecanismo y para darse cuenta de la importancia que tienen los mecanismos de cierre en la seguridad de la vivienda y en la protección de la propiedad. Tener conocimientos sobre el mundo de la cerrajería valdrá para saber a ciencia cierta qué mecanismos y cerradura darán más seguridad a la casa y a sus inquilinos.

Orígenes de la cerradura

Aunque no se conoce con exactitud cuando aparecieron las primeras cerraduras en nuestro planeta, las estimaciones indican que los orígenes de la cerradura podrían estar en Asia en torno al año 2500 antes de Cristo. Estas cerraduras primeras gozarían de un carácter primitivo y muy lejano al de los sistemas de seguridad que hoy conocemos; no obstante, es piensa que estos primeros cierres perduraron durante unos dos mil años, ya que hasta el 500 antes de Cristo no se comenzó a producir una evolución fehaciente. No hay que obviar que las personas siempre han querido a lo largo de la Historia asegurar sus pertenencias y protegerse de la acción ajena.

La evolución que ha seguido la cerradura en la Historia

Allá por el 2500 a. c. las cerraduras eran muy básicas y sencillas; se trataba de cerrojos de madera que se valían de rudimentarias clavijas para cerrar. Fue en el siglo XV d. c. cuando se fabricaron las primeras cerraduras metálicas, ya más difíciles de abrir para las personas ajenas al lugar. Fue Barron quien en 1778 inventó las cerraduras embutidas; en 1784, Joseph Bramah dio forma al concepto de cerradura que conocemos en la actualidad, el cual no ha dejado de desarrollarse y perfeccionarse hasta día de hoy.

 La cerradura. Su funcionamiento

La complejidad del funcionamiento de una cerradura es evidente. El resbalón, que se encarga de que la puerta no se abra, queda encajado en el marco de la puerta; es cuando se mete la llave en la cerradura cuando se acciona un muelle que propicia que el resbalón se contraiga y que la puerta se abra.

Lo primero que hay que tener claro es que la cerradura dispone de un cilindro interno, que puede girarse dentro del tambor de la cerradura. El cilindro cuenta con varias perforaciones, que a su vez tienen una clavija que se divide en contraperno y perno; así, si se mete en la cerradura una llave inapropiada, la cerradura no responderá y quedará cerrada. Hay que recordar que, en función de la seguridad que tenga la cerradura, el sistema de cierre será más o menos complejo.

Partes de una cerradura

Además del resbalón, tendríamos que citar partes de la cerradura como el contraperno, el perno, la llave, el cilindro, el tambor o la línea de corte. Son los diferentes elementos de la cerradura los que le aportan seguridad y los que propician que una sola llave sea a priori la encargada de abrir cada puerta; de lo contrario, todo el mundo podría entrar en espacios que no le corresponden. No hay que olvidar que siempre habrá cerrajeros profesionales prestos para intervenir si las llaves se extravían.

 

¿Cuáles son las mejores cerraduras de seguridad?

Buscar las cerraduras de seguridad mejores y más fiables es bueno. Se trata de buscar cerraduras que impidan los robos en casas, aunque es obvio que proteger una vivienda al cien por cien es imposible. Más abajo hablaremos de cerraduras que multiplican enormemente la seguridad de los inquilinos.

Las cerraduras Fichet

Son las cerraduras más seguras de todo el mercado, por lo que aportarán a los propietarios una seguridad mucho mayor que las cerraduras tradicionales; eso sí, el precio de las Fichet será algo elevado en comparación con otro tipo de cierres (la seguridad se paga). Las Fichet suelen instalarse en viviendas de lujo que precisan de una seguridad casi total frente a los robos. Estas cerraduras podrán adquirirse a través de cerraduras de marcas como Primlock o Multipoint, por nombrar algunas. Tienen que ser los cerrajeros profesionales los que se encarguen de la colocación de estas cerraduras.

Las Fichet son prácticamente imposibles de abrir sin la acción de la llave, lo que imposibilita el trabajo a los ladrones (pero en caso de problema, también los cerrajeros se encontrarán con dificultades para maniobrar). Por eso, estar especialmente alerta al entrar y salir de puertas con este tipo de cerraduras es vital, así como estar pendientes de llevar las llaves siempre encima (los trabajos de apertura serían más costosos de lo habitual).

Las cerraduras Dierre

Muy comunes en las viviendas de lujo, las Dierre ofrecen una gran seguridad. Serán una gran elección por parte de los propietarios, aunque quizá gozan de un pelín menos de calidad que las Fichet.

Las cerraduras Ezcurra

Conocidas como cerraduras antirrobo, cuentan con muchas cerraduras de calidad y con prestaciones que garantizan la alta seguridad. El modelo 303 es uno de los más populares, ya que cuenta con un sistema anti palanca que eleva el nivel de seguridad. El 271 y el 293 son otros modelos de los más conocidos. Por tanto, las Ezcurra aportarán a sus usuarios mucha protección a precios asequibles.

Incrementar la seguridad de la vivienda sin cambiar la cerradura

Instalar un cerrojo de seguridad será la vía para aumentar la seguridad de la puerta de entrada a la casa sin tener que hacer una inversión importante en cerraduras de alta calidad. Sólo hará falta avisar al cerrajero profesional de confianza para que proceda a la colocación de este cerrojo de manera rápida y fácil. Y es que ofrecen una mayor protección a precios muy asequibles; habrá que preocuparse de echar el cerrojo cada noche para que los ladrones no puedan entrar.

No hay que olvidar que el cerrojo podría ser manual o automático por medio de llave. El manual sólo podrá activarse por alguien que esté dentro de la casa, por lo que no podrá ser abierto por personas de afuera ni aunque tengan llaves para la cerradura; la persona que esté dentro tendría que levantarse a abrir. Los cerrojos automáticos con llave se podrán poner también de modo manual desde el interior de la vivienda, pero ofrecen la opción de cerrar y abrir con llave. Aunque los cerrojos de seguridad parezcan una técnica un tanto arcaica, su utilidad sigue siendo muy alta.

Trucos para que tu cerradura dure muchos años

Gracias a las cerraduras, podemos entrar y salir de los lugares y espacios cerrados con total fluidez y comodidad. Que estos mecanismos se encuentren siempre en el mejor estado posible repercutirá de manera positiva en los inquilinos y ciudadanos. No obstante, como no podía ser de otra forma, las cerraduras acaban deteriorándose con el paso de los años, por lo que tarde o temprano empiezan a presentar sus primeros problemas y sus primeras anomalías técnicas.

Trucos para la cerradura

Para lograr que las cerraduras duren el máximo de años posible, lo esencial es que se les dé un tratamiento cuidadoso y que el usuario tenga la tendencia de proporcionarle él mismo el mejor mantenimiento. Para que los mecanismos de apertura y cierre se encuentren en el estado más óptimo es bueno evitar una serie de abusos y de malos hábitos que poco a poco vayan minando la integridad de las piezas.

Lubrica

Los cuidados y el mantenimiento que le vayamos a dar a la cerradura dependerán en buena parte del modelo, de la clase y de la ubicación en la que hayamos llevado a cabo la instalación. No nos debemos olvidar de que es perjudicial echar aceites lubricantes en la ranura y el hueco de la cerradura, ya que, si lo hacemos, corremos el riesgo de crear una serie de incrustaciones que vayan haciendo que la puerta se abra mucho peor.

Hay veces en las que da la sensación de que la llave se atasca al entrar en la cerradura, de que se hace complicado y tedioso abrir la puerta. En estos casos, un buen truco podría ser aplicar polvo de granito. Se trata de una técnica fácil de poner y marcha y al alcance de cualquier perfil de usuario, por lo que es más que recomendable y no deberíamos prescindir de ella cuando se dé la situación pertinente.

Limpia tu cerradura

Otro truco sería no hacer la limpieza de la cerradura a la ligera, aplicando directamente productos como detergentes o limpiacristales sobre el metal. Nada de eso. Lo más aconsejable para limpiarla podría ser usar un paño de algodón, el cual habremos mojado un poco con antelación con simple agua del lavabo. A veces lo más sencillo es lo mejor, porque las sustancias de algunos productos químicos pueden incrustar sustancias obstructivas en el orificio de la cerradura; con el agua tenemos la garantía de que eso no va a ocurrir, aunque tampoco deberíamos abusar de ella, pues oxidaríamos la cerradura poco a poco.

Revisa la Humedad

En lo que se refiere a las cerraduras que están instaladas en puertas de madera, sería conveniente estar al tanto de los niveles de humedad, revisarlos. Si la situación se descontrola, colocar un deshumidificador no estará de más. Por el contrario, el calor del verano puede propiciar que la cerradura se dilate y que sea más difícil maniobrar con la llave, por lo que también sería positivo velar en la medida de lo posible por que el sol y las altas temperaturas no afectaran de manera directa al mecanismo de cierre.

Usa topes

Otro secreto básico para que la cerradura dure en buen estado el máximo de tiempo sería usar topes en la puerta siempre que se pueda, ya que de este modo impediríamos que los golpes y porrazos fortuitos acabaran estropeando y desgastando la capa protectora de las cerraduras. Y es que, al fin y al cabo, como casi todo en la vida, lo que más se cuida es lo que más dura. La importancia del mimo y del mantenimiento cotidiano del mecanismo de apertura y cierre por parte del usuario resulta fundamental.

Usa los antirrobo

Otros trucos a tener en cuenta podrían ser los siguientes: dar uso, de manera preferente, a los herrajes antirrobo; cerrar y abrir con llaves que no estén dañadas ni tengan anomalías en sus dientes; tratar de no encastrar con violencia el cilindro en la puerta; recordar a la hora de maniobrar, sobre todo por seguridad, que el saliente del cilindro ha de sobresalir unos tres milímetros como mucho en relación con el herraje de la propia puerta; meter siempre la llave hasta el tope.

En resumen

Siguiendo con las recomendaciones para alargar la vida de la cerradura, agregamos más pequeños trucos rutinarios: evitar probaturas con llaves que no sabemos si son las que se corresponden con la cerradura, de manera que no puedan dañar al entrar un sistema que no es el suyo; jamás girar con brusquedad ni violencia la llave; llevar a cabo la apertura de la puerta echando mano del picaporte, y prescindiendo de tirar de la propia llave que está girada; no echar nunca aceite ni lubricante en el bombillo; no tener la costumbre de dejar la llave introducida en la cerradura, ya que así se podría acabar dañando y desgastando el cilindro. Y es que son los pequeños detalles los que pueden hacer ahorrar a largo plazo y seguir disfrutando de la misma cerradura con garantías.

La cerradura invisible

Aunque el gran público no es aún consciente de las virtudes de las cerraduras invisibles, lo cierto es que son un sistema muy eficaz y que cada vez está siendo instalado por más personas.

¿Qué es una cerradura invisible?

Se trata de una cerradura que no puede forzarse desde el exterior y que permanece invisible ante los ojos del ladrón. Se instalan junto a la puerta, de manera que complementan a los cierres tradicionales y les dan un extra de protección a las puertas. El hecho de que no puedan verse se lo pone más difícil a los ladrones, que no sabrán de la presencia de una cerradura invisible hasta que vean que sus esfuerzos por forzar una cerradura son en balde, momento en que desistirá de su intento.

Las cerraduras invisibles son ideales para combatir robos en negocios o en viviendas familiares. Funcionan por medio de un mecanismo electrónico, el cual se activa nada más notar que la cerradura principal está siendo forzada, de manera que la apertura de la puerta sea imposible. Estas cerraduras pueden instalarse en cualquier clase de puerta, desde las blindadas hasta las más sencillas o las de comercios y negocios. Las cerraduras invisibles pueden colocarse incluso en las ventanas para que los ladrones no aprovechen ninguna fisura en el hogar para entrar.

Es un mando a distancia el que activará esta cerradura; se recomienda activarlo justo antes de abandonar la vivienda. Para combatir posible hackeos, la cerradura cuenta con un sistema encriptado de códigos que se actualiza constantemente, para que así los ladrones no puedan tampoco descifrarlo.

Cerraduras invisibles. Ventajas

Funciona de manera sencilla, a través de un pequeño mando a distancia, e impide que los ladrones puedan entrar una vez que hayan forzado la cerradura principal. Con ellas, los propietarios podrán entrar y salir sin problemas aunque esté activado el sistema. Esta cerradura opera gracias a unas pequeñas baterías, las cuales pueden cargarse con eficiencia; hay mecanismo que informan a sus usuarios en caso de que falte energía a la batería.

Son cerraduras fáciles de instalar, por lo que no hará falta ni solicitar los servicios de un cerrajero si se tienen los conocimientos necesario. Además, pesan muy poco y pueden encontrarse en el mercado a un precio barato. Por ello, cada vez más familias y empresas ven en estas cerraduras una opción idónea para mejorar su seguridad.

Qué cerradura invisible adquirir en el mercado

Comprobar la duración de la batería es lo primero que hay que mirar, ya que habrá que cargar más veces las cerraduras que sean menos eficientes (por lo general, las baterías duran entre ocho y diez meses si tienen un uso medio de veinte aperturas al día). También habría que mirar qué medio de instalación tiene la cerradura, ya que podría ser mediante tornillo o por medio de fijación adhesiva, ambos métodos muy fáciles de instalar (la adhesiva, un poco más fácil incluso).

Otras variables a tener en cuenta a la hora de comprar una cerradura invisible serían su peso y los porcentajes de humedad que necesitan para operar adecuadamente (aunque depende del modelo, la mayoría trabajan con niveles de humedad entre el cinco y el ochenta y cinco por ciento). Son cerraduras de interior, lo que minimizará el problema de la humedad. Mirar el número de mandos a distancia será importante si la familia cuente con varios miembros que quieran darle uso (hay modelos que ofrecen hasta dieciséis mandos). Vigilar la energía de la batería a menudo será recomendable para evitarse disgustos. De lo que no hay duda es que las cerraduras invisibles son buenos sistemas de protección.